Durante la Semana de la Ciencia, un equipo de investigación analizó cómo las redes sociales impactan en la enseñanza del periodismo.
Durante el Mes de la Ciencia, la Dra. Mónica Viada y su equipo presentaron un estudio clave sobre cómo están cambiando las redes sociales la forma en que se enseña y se practica el periodismo.
Llevaron a cabo distintos tipos análisis, entrevistas, redacciones y medios de comunicación, con el fin de entender cómo esos procesos impactan tanto en los estudiantes como en los profesionales de la comunicación.
El estudio parte de una pregunta central sobre cómo repercute la innovación tecnológica en cada fase del ciclo informativo y en el vínculo con audiencias cada vez más jóvenes. El equipo advierte sobre dilemas éticos y profesionales que surgen por la presión de inmediatez que imponen los algoritmos, los formatos visuales y la necesidad de mantener altos niveles de interacción, sin sacrificar la veracidad.
En los casos analizados, desde el uso de TikTok por medios tradicionales hasta la creación de podcasts documentales, aparecen dos tendencias opuestas: Los microformatos que buscan captar la atención en segundo y las historias elaboradas con más tiempo, que apuestan por contar bien lo que pasa para ayudar a comprender en profundidad lo que ocurrió.
De la teoría a la práctica en la formación de comunicadores
En el Taller I de la cátedra A (primer año de la carrera de Comunicación Social, UNC), donde la mayoría de los integrantes del equipo también son docentes, se integran contenidos como ética, desinformación, medioambiente, entrevistas en redes, nuevas formas de contar historias y perspectiva de género.
“La idea es que lo que estamos investigando no quede archivado en un cajón, sino que sirva para una enseñanza activa”, explica Mónica Viada, directora del proyecto.
En este proceso, también se propusieron nuevas preguntas: ¿Cómo integrar los formatos digitales en la enseñanza del periodismo sin recargar a los estudiantes? ¿Cómo trabajar con ellos los efectos y posibilidades de la cultura hiperconectada?
La investigadora María Eugenia Lunad Rocha, quien también forma parte del equipo, aporta una mirada clave: “Los formatos digitales pueden integrarse a la currícula universitaria a través del uso pedagógico de redes sociales, que hoy son espacios de circulación de narrativas digitales, pero también de disputa discursiva permanente”. Según destaca, en estas plataformas emergen temáticas, se instalan agendas, circula desinformación y se expresan nuevas formas de participación.
Para Lunad Rocha, es fundamental reconocer que “los nuevos lenguajes que se desprenden de las redes (emojis, memes, stickers) son formas de intertextualidad que también portan contenido ideológico”. Por eso, lejos de ignorarlos, el enfoque propone analizarlos críticamente e incluirlos en la formación.
En cuanto al trabajo en el aula, señala: “Nuestros estudiantes ya son usuarios de redes sociales. El desafío es desnaturalizar ese uso y ofrecer herramientas para una lectura y producción periodística. Aprendemos con ellos, en un hacer colectivo, pero sin perder de vista los pilares del oficio: el valor noticia, los criterios de noticiabilidad, la verificación de fuentes, la honestidad y el respeto”.
Esta doble mirada, desde la docencia y la investigación, permitió al equipo aportar propuestas para actualizar los planes de estudio, incorporar nuevos enfoques teóricos y crear espacios de formación que articulen saberes previos, cultura digital y prácticas profesionales emergentes.
“Hoy más que nunca, concluye María Eugenia Lunad Rocha, necesitamos formar periodistas que no solo manejen las herramientas digitales, sino que también sepan detenerse a pensar, leer entre líneas y construir sentido en medio del ruido informativo.”