Por Luján Ledesma y Guadalupe Gentta
Era martes y la ciudad de Córdoba atravesaba un paro de colectivos. Cada uno desde sus casas, un grupo de estudiantes de Comunicación Social prendió las cámaras en simultáneo y puso papel y lápiz sobre la mesa: estaba a punto de hablar Daiana García Cueto. La temática del encuentro fue conocer cómo era para ella el arte de la entrevista.
Daiana se recibió en 2013 y tiene un curriculum largo habitando medios de comunicación: su principal ocupación es en la revista Convivimos, aunque también es y/o fue parte de Enredacción, Canal 10, diario Perfil, cba24n o Seminario.TV. En su paso por la Escuela de Ciencias de la Información (ECI, actualmente Facultad de Ciencias de la Comunicación), fue militante de Arcilla la Bisagra y presidenta del Centro de Estudiantes.
Hace más de diez años Daiana escribe entrevistas. “En un momento me pusieron ahí y hoy es lo único que me queda. Entiendo que todos tenemos algo en nuestra historia que vale la pena ser contado; me fascina hablar con la gente”. Cuando va al encuentro con el entrevistado, se enfoca en “construir la esencia de esa persona”, en tratar de “sacarle el cassette”.
Títulos con el diálogo, detalles con las preguntas
A Daiana le importa la construcción de las entrevistas a partir de los detalles. Busca hacer una diferencia al presentar al personaje y lograr que los lectores conozcan y se imaginen a la persona sobre la que leen. “Todos tienen algo para decir, la tarea es reconstruir esa esencia”, comentó. Por eso plantea interrogantes simples, descontracturados, que inviten a explayarse y a que el entrevistado “cambie el rumbo”.
La periodista tiene un método que no le falla: selecciona datos duros que tienen que estar sí o sí, prioriza lo que vive su entrevistado en la actualidad y trata de combinar detalles contextuales e información de conocimiento público. “Para conocer tengo que preguntar, y en ese sentido, no me importa hacer preguntas que antes hicieron otros medios porque las respuestas pueden cambiar”.
“Trato de no irme de la entrevista sin la certeza de que tengo un título. A veces pienso preguntas que considero que podrían tener una respuesta jugosa y hago énfasis en textuales que tengan fuerza. Ahí tiene que estar el gacho, lo que te ordena la entrevista es el título”.
En el desafío de construir la esencia de alguien, Daiana dijo que preguntar “por qué” nunca está de más. “A veces el tiempo es tirano”, entonces se enfoca en preguntar lo más importante al principio y luego dejar que la charla fluya según lo que le va diciendo la otra persona.
La entrevista no es todo lo que se publica
Entre preguntas y respuestas, Daiana compartió experiencias personales y encuentros con distintos entrevistados, algunos positivos y otros no tanto. Relató que en su entrevista con Camila Sosa Villada, el primer intento no salió como esperaba, por lo que tuvo que hacer una segunda entrevista. Destacó la importancia de mantener el foco en el entrevistado y reconoció que no todas las entrevistas resultan según lo planeado. En el caso de Camila, una mala elección de preguntas en la primera instancia provocó respuestas breves y poco precisas.
“En la preparación de la entrevista ya vas intencionado”, respondió Daiana sobre si el temperamento de los personajes moldea la entrevista. En el segundo encuentro con Camila, fue importante “saber entrar con preguntas desestructurantes”, “no meterse en cuestiones amarillistas” y “saberse de memoria las preguntas” ya que, un interrogante erróneo podría entorpecer toda la charla.
También mencionó que no todos los formatos de entrevista son cara a cara. Sobre la virtualidad, trajo a colación una experiencia con Sergio Galleguillo, en la que él se encontraba en La Rioja, y ella en Córdoba. A pesar de no estar en el mismo espacio físico, la periodista contó cómo logró reconstruir los detalles: prestando atención a los sonidos, haciendo preguntas del contexto o imaginando estar en el mismo lugar.
Para Daiana, el contacto con el otro tiene muchas complejidades y riquezas. Sin embargo, es el trabajo del periodista extraer el potencial de cada entrevista, y si así lo requiere, plantear uno o más encuentros.