El año pasado, América Latina alcanzó un récord histórico de casos de dengue, y las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que este año podría superar los números con un fuerte incremento en la incidencia de la enfermedad.

La prevención es la herramienta más eficiente y económica para enfrentar una epidemia. En el caso del dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, el enfoque propuesto desde hace años considera la salud humana como un “todo”, integrado con el ambiente y el territorio.

Por eso, en 2023 se creó la Red Colaborativa Salud-Ambiente con el objetivo de impulsar el cambio hacia el concepto de «Una Sola Salud», en línea con la estrategia «One Health» de la OMS. Esta iniciativa reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y la crisis ambiental.

En este marco, la Red se presenta como un espacio para coordinar proyectos y actividades de interés común en áreas como la digitalización, la gestión de salud y ambiente, y la evaluación del impacto del cambio climático en la salud. Además, busca promover la colaboración entre actores de los sectores público, académico, privado y organizaciones de la sociedad civil. 

Así, bajo el eje “Una sola salud” (One Health), la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) encabezó las primeras Jornadas de la Red Salud-Ambiente en el Aula Magna de la Facultad de Lenguas donde participaron integrantes de la Red con el compromiso de trabajar en forma articulada. “Este concepto no es nuevo pero insiste en considerar al ser humano como parte de un todo. Como integrante de un ambiente que a su vez está determinado por distintos factores, como la sanidad de las plantas, del aire, del suelo. Hasta el estado anímico de las personas, todo influye en la salud” detalló Adrián Díaz, director del Laboratorio de Arbovirus del Instituto de Virología José M. Vanella de la UNC.

La reunión fue encabezada por la Directora del Instituto Superior de Estudios Ambientales (ISEA), Inés Asís y Judit Díaz Bazán -Coordinadora actual de la Red-, quien recordó los orígenes de ese espacio: “La idea era pensar la salud saliendo un poco de los consultorios, insertándonos en el territorio, en temas como la salud animal, el cambio climático, la salud vegetal, la alimentación”.

Así surgió el primer proyecto de la Red, que se concentró en evaluar municipios en situaciones de riesgo climático extremo, catástrofes, y cómo era el acceso a las zonas sanitarias y la respuesta de los organismos de salud.

Estrategias para una prevención temprana

Con las precipitaciones registradas esta semana en toda la provincia y el aumento de las temperaturas se generaron condiciones óptimas para la circulación del mosquito. Para su  prevención, se detallaron modelos predictivos: desde imágenes satelitales hasta sistemas informáticos que analizan datos estadísticos para minimizar el impacto de un brote y evitar colapsos en el sistema de salud.

En ese sentido, Díaz indicó que la circulación viral del dengue puede retrasarse o disminuirse si se baja la población de mosquitos y comparó la situación con la de los accidentes cardiovasculares: “podemos prevenir los factores que desencadenan la enfermedad, sin esperar a que ocurra un ataque al corazón”.

Por su parte, Ximena Porcasi, investigadora del Instituto Gulich y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), coincidió: “Al principio, el ciclo de transmisión del virus es asintomático. Antes de que comiencen las primeras manifestaciones en personas, el dengue pudo haber estado totalmente indetectable durante un mes o más”.

Y agregó que, si esperamos a tener los primeros casos de dengue para comenzar a prevenir, “llegamos tarde” ya que desde que una persona se siente mal hasta que acude al sistema de salud y se confirma el diagnóstico pueden pasar por lo menos 15 días. Y la infección se produjo antes.

Pero ¿cómo funcionan estos modelos para evitar saturaciones en el sistema de salud?

Se trata de modelos que usan sensores remotos para procesar información satelital. Estos llevan más de 10 años en Argentina y son impulsados desde la Conae. 

Con el tiempo, se fueron perfeccionando para incorporar nuevas variables y hoy sirven de insumo para el diseño de políticas públicas. “Tanto las imágenes satelitales como los modelos de pronóstico de clima nos ayudan a modelar escenarios posibles para saber cómo se comporta el mosquito”, detalló Porcasi.

Uno de los modelos desarrollados permite establecer distintos escenarios de riesgo usando información satelital. Se analizan datos como vegetación, clima, lluvias, tipo de suelo y de población para caracterizar dónde se concentra más el mosquito en Argentina.

Este modelo distingue qué pasa en cada terreno: no es lo mismo una zona de cultivo, que un área urbana. Tampoco que la de un bosque nativo, por lo que “podemos decir en qué zonas tenemos muchísimas chances de que el mosquito esté”.

Los mapas se actualizan en la página web de la Conae.

Por último, investigadores y estudiantes del Instituto Gulich diseñaron y presentaron otro modelo predictivo que, además de usar variables espaciales, también incluye el pronóstico del clima. Esto permite establecer proyecciones sobre cómo se comportará el vector en un plazo de entre 15 y 20 días. Las imágenes satelitales se complementan con datos que la provincia de Córdoba y los municipios suelen recabar casa por casa.

Signos y síntomas

Recordá que no todas las personas que sean infectadas con el virus van a desarrollar la enfermedad. Gran parte de las personas serán asintomáticas y otras pueden iniciar con síntomas 5 a 7 días después de la picadura del mosquito.

Los síntomas por lo general son:

  • Fiebre (de menos de 7 días de duración).
  • Sarpullido (exantema) que causa picazón.
  • Malestar general.
  • Cefalea (dolor de cabeza).
  • Dolor retroocular.
  • Dolor muscular.
  • Dolores articulares.
  • Cansancio intenso.
  • Náuseas y vómitos.

Prevenir el dengue es una responsabilidad de todos. No te automediques y consultá al médico.

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